Lloro tu muerte, Manolo, nuestra muerte, nosotros que nos asomamos a tanta vida. Cuando fallece un buen amigo, una parte de nosotros también se va. Pienso en Antonio, en Pepe, en Ismael. La tristeza implica un desasosiego que te impide hacer ninguna otra cosa. Me levanto de la mesa, imposible leer, apago la radio, qué te importarán ya a ti las noticias del mundo. Pongo música en tu honor. Suena el jazz más triste de Chet Baker, “Tenderly”, por ejemplo. Aunque tú eras más de Miles Davis, al que vimos en el pabellón de Chapina, donde uno jugó tantos partidos de baloncesto. “Blue in green”, por ejemplo, que en esta tarde parece más melancólica. Dylaniano hasta la médula, deja que te despida llamando a las puertas del cielo. “Está oscureciendo mucho, demasiado”, canta Bob Dylan mientras en el cine San Vicente estamos viendo la película de Pat Garret y Billy el Niño.” Is This love”, suena ahora el ritmo más gamberro de Bob Marley, dime Manolo, ahora que ya lo sabes todo, que aquella bendita algarabía de vivir fue verdad. Suena el móvil, escucho la voz compungida de Curro González, tu amigo con el que tanto solías. Otro lujo para esta ciudad de nuestras entretelas. No se entiende la imagen de la Sevilla de los ochenta y de los noventa, sin los carteles y los cuadros de Manolo Cuervo, me dice. El Evangelio, ha dicho el Evangelio. No puedo resistir la tentación de ir a tu casa de Martínez Montañés de tantos años. Ese estudio dónde inundabas de vida tus mágicos lienzos. Luego nos íbamos a la Gavidia a tomarnos una cerveza fresca bajo un cielo que estallaba en azul. Nada que hacer, ahora son pisos turísticos. Nos queda, querido Manolo, la eterna primavera de tus cuadros. Pienso en la serenidad majestuosa con la que has afrontado tu postrera vulnerabilidad. “Me muero y ya está, Paco” nos decías hace pocos días, a nuestra entrañable Adelaida Rebollo y a mí. Regreso a casa. Ya no hay más tiempo para músicas. Miró tu cuadro en el salón, vamos a dejarnos de tonterías Manolo, y me pongo a llorar. Descansa en paz, bendito marinero de Isla Cristina.