Antonio Rendón . Concluida la visita institucional, la comitiva se trasladó a la sede de la Real Asociación de Caballeros de Guadalupe, donde fue recibida conforme al ceremonial propio de la corporación. En el marco de un acto revestido de solemnidad, el presidente del Ateneo Social y Castrense de Sevilla procedió a la firma en el Libro de Honor, testimonio escrito de una jornada destinada a fortalecer vínculos históricos y espirituales entre ambas entidades.
Previamente, tuvo lugar un intercambio institucional de presentes, gesto cargado de simbolismo que subrayó la voluntad compartida de colaboración y continuidad en los fines que ambas corporaciones promueven. En su intervención, el presidente del Ateneo destacó que el hermanamiento constituye un «compromiso vivo» de caridad y servicio, evocando con expresión elocuente la unión entre la puerta de las Indias y el altar de la Hispanidad, en referencia a la común vocación histórica, cultural y evangelizadora que comparten Sevilla y Guadalupe.
Convivencia institucional en la Posada del Rincón y celebración eucarística final
La jornada prosiguió con una comida de hermandad celebrada en la Posada del Rincón, en un ambiente de cordialidad y mutuo reconocimiento. Este encuentro fraterno ofreció a socios y representantes la ocasión de consolidar relaciones personales e institucionales, afianzando los lazos renovados durante la visita.
Como colofón, se celebró una misa en sufragio de los miembros fallecidos de la Real Asociación, acto de recogimiento y memoria que puso de relieve la dimensión espiritual que inspira la trayectoria de la corporación. Con esta celebración litúrgica, el Ateneo Social y Castrense de Sevilla dio por concluida una jornada de hondo significado, marcada por la lealtad institucional, el cultivo de la tradición y la devoción a la Virgen de Guadalupe, símbolo perenne de identidad y concordia en el ámbito de la Hispanidad.
