Antonio Rendón. La Santísima Virgen de Guadalupe, Patrona de Úbeda, volvió a recorrer el pasado 24 de octubre las calles de Sevilla en una procesión de gloria que, tras once años de espera, congregó a numerosos fieles y devotos en torno a la venerada imagen. La jornada, marcada por la emoción, la solemnidad y el fervor mariano, constituyó una cita especialmente significativa para cuantos mantienen viva su devoción a la Patrona ubetense en la capital hispalense.

Se trató de un reencuentro largamente esperado que puso de manifiesto, una vez más, la fuerza de una devoción que trasciende los límites geográficos y mantiene estrechos vínculos entre los devotos de Úbeda y Sevilla, unidos por el cariño y la veneración hacia la Madre de Dios bajo la advocación de Guadalupe.

A las 18:00 horas, las puertas de la Iglesia de la Misericordia se abrieron para dar comienzo a la procesión de gloria y alabanza de la Santísima Virgen. Desde los primeros instantes, numerosos fieles aguardaban su salida, deseosos de acompañar a la imagen en su recorrido por las calles de la feligresía y participar en una manifestación pública de fe que convirtió la tarde en una expresión colectiva de devoción mariana.

A lo largo del itinerario, Sevilla volvió a testimoniar el profundo afecto que despierta la Patrona de Úbeda entre sus devotos. Especialmente emotivos resultaron los encuentros ante las residencias de mayores, así como las visitas a las comunidades religiosas de las Franciscanas, las Hermanas del Espíritu Santo y las Hermanas de la Cruz. También adquirieron un significado especial las estaciones ante la capilla de la Divina Pastora y la parroquia de San Pedro y San Juan Bautista.

En cada uno de estos enclaves, la Santísima Virgen fue recibida con muestras de cariño y recogimiento, ofrendas florales, cantos y oraciones. Fueron momentos de especial intensidad espiritual, en los que religiosos, residentes, fieles y representantes de las hermandades tuvieron ocasión de acercarse a la venerada imagen, elevar sus plegarias y encomendar a su maternal protección sus alegrías, inquietudes y esperanzas.

La procesión se convirtió así en una sucesión de encuentros marcados por la cercanía y la espiritualidad, poniendo de relieve la dimensión religiosa, humana y social de la devoción mariana. La presencia de la Virgen en estos espacios permitió compartir la celebración con personas y comunidades para quienes su visita constituyó una ocasión de especial significado.

Durante todo el recorrido, la imagen de la Patrona de Úbeda avanzó por las calles de su barrio bajo la dirección del capataz José Manuel Palomo Rodríguez, al frente de su cuadrilla de costaleros y acompañado por sus auxiliares. El discurrir del paso estuvo acompañado musicalmente por la Agrupación Musical Santa Cecilia de Sevilla, que ofreció una interpretación de notable calidad, con un repertorio de carácter mayoritariamente clásico, contribuyendo a realzar la solemnidad y el carácter devocional de la jornada.

La vuelta de la Santísima Virgen de Guadalupe a las calles de Sevilla, después de once años, dejó una estampa de fervor compartido y profunda emoción. Una jornada que renovó los vínculos de sus devotos con la Patrona de Úbeda y reafirmó la vitalidad de una tradición mariana que continúa encontrando en Sevilla un espacio de acogida, veneración y expresión pública de la fe.

Fotografías: Antonio Rendón Domínguez y David Almendral.