El campus de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) alberga en sus 126 hectáreas más de 1.800 especies registradas, una riqueza que lo sitúa entre los entornos universitarios con mayor diversidad biológica de España y lo convierte en una pieza fundamental del Anillo Verde metropolitano, según el Informe de valoración del patrimonio natural y de las zonas verdes de la Universidad Pablo de Olavide.
El documento lo firman María Luisa Buide del Real, del Área de Botánica, directora del CEI CamBio y responsable de Sostenibilidad de la UPO; Martina Carrete, del Área de Ecología; Santiago Martín Bravo y Pedro Jiménez-Mejías, de Botánica; Pim Edelaar, de Genética; Antonio Prado Moreno, de Fisiología, y Francisco José Fernández Martín, coordinador de Política Ambiental.
Situado entre Sevilla, Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra, el campus es, según el informe, una extensión de la diversidad de Doñana en mitad de un territorio urbanizado.
Del meloncillo a 160 especies de aves
Los datos, procedentes de inventarios científicos y de ciencia ciudadana (iNaturalist y Observation.org), recogen 572 especies de plantas silvestres y 225 ornamentales, 217 de vertebrados —160 de ellas, aves—, 920 de invertebrados, entre ellas 130 de mariposas, y 102 de hongos. Entre los mamíferos destaca un hallazgo reciente: el meloncillo (Herpestes ichneumon). El campus tiene además hábitats protegidos por la Directiva Hábitats de la Unión Europea, vinculados a sus humedales.
Para Martina Carrete, el informe es «una buena oportunidad para dar a conocer a la comunidad universitaria y a la sociedad en general un patrimonio natural que, pese a su enorme valor ecológico, docente y ambiental, no siempre recibe la atención que merece».
No son terrenos baldíos
Cerca del 24 % del campus son zonas verdes seminaturales, un 2 % humedales y un 7 % jardines convencionales, un mosaico que, según los autores, es fruto de años de reducción o supresión de pesticidas y herbicidas. Estas zonas amortiguan las olas de calor, retienen agua, capturan carbono y sostienen a los polinizadores, por lo que sustituirlas por césped artificial o jardinería ornamental supondría, advierten, una pérdida irreparable.
El informe propone un mapa de zonas de protección imprescindible para que las futuras intervenciones en el campus tengan en cuenta de forma vinculante su valor ecológico, docente y paisajístico.
Un aula abierta
Los espacios naturales sirven además para clases prácticas y trabajos de fin de grado y máster en Ciencias Ambientales, Biotecnología o el Máster en Biodiversidad y Biología de la Conservación. En el Aula de la Naturaleza coinciden estudiantes de Ciencias Ambientales de la UPO y de Biología de la Universidad de Sevilla.
«Comprender que una pradera silvestre o un rodal de vegetación autóctona albergan vida esencial y nos protegen frente a las temperaturas extremas es un ejercicio de madurez colectiva», afirma Buide del Real, para quien «cuidar este patrimonio nos sitúa como referente metropolitano e internacional de sostenibilidad real».
