Santa Iglesia Catedral, Sevilla
Autor: Anónimo madrileño
Materiales: Oro cincelado, repujado y torneado; plata sobredorada; diamantes, rubíes y esmeraldas
Dimensiones: 20 x 13 x 13 cm
Antonio Rendón . Entre las destacadas manifestaciones del arte sacro español del siglo XVIII, sobresale un extraordinario copón de oro y pedrería destinado a la reserva del Jueves Santo. Esta pieza, conservada en la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, constituye un ejemplo excepcional de la riqueza y el refinamiento de la orfebrería madrileña de su tiempo.
Su origen se vincula directamente con la llegada en 1771 de una nueva urna de oro, realizada por el prestigioso orfebre italiano Luigi Valadier. La necesidad de un copón acorde surgió cuando la pieza antigua no se ajustaba a la nueva urna. En el cabildo celebrado el 22 de noviembre de ese mismo año, el mayordomo Pedro José del Campo comunicó que un devoto había reunido limosnas para sufragar la realización de un copón que armonizara con la magnificencia de la urna. La propuesta fue aceptada de inmediato.
Aunque inicialmente se mantuvo en reserva la identidad del benefactor, posteriormente se confirmó que el donante fue el canónigo Jerónimo Ignacio del Rosal, quien ya había financiado la mencionada urna de oro. Los trabajos de orfebrería se llevaron a cabo en talleres madrileños entre finales de noviembre de 1771 y el 9 de abril de 1772, fecha en la que la obra fue presentada oficialmente y estrenada durante el Jueves Santo.
El copón, cuya autoría permanece desconocida, fue confeccionado con 39,5 onzas de oro valoradas en 12.540 reales, además de plata para su refuerzo interno, y requirió un considerable coste de mano de obra. Su ornamentación es deslumbrante: se gastaron un total de 2.510 gemas,1.983 diamantes, 332 rubíes y 195 esmeraldas—, siendo los diamantes, con un peso superior a 72 quilates, valorados en más de 22.000 reales, lo que subraya la magnitud y el lujo de la pieza.
Desde el punto de vista artístico, el copón es una obra maestra del estilo rococó. La peana circular está adornada con delicadas guirnaldas y motivos vegetales formados por diamantes, mientras que cartelas ornamentales y ramilletes de piedras preciosas recrean flores, especialmente margaritas, en las que rubíes y esmeraldas aportan color y contraste. El vástago, de elegante diseño, conduce a una copa semiesférica decorada con complejos motivos de rocalla y composiciones florales, culminando en una tapa rematada por una cruz ricamente engastada con piedras preciosas, símbolo de la función litúrgica de la obra.
El Copón del Jueves Santo no solo constituye una de las más sobresalientes muestras de la orfebrería madrileña del siglo XVIII, sino que también refleja la devoción, el mecenazgo religioso y el refinado gusto artístico de su tiempo, donde fe y arte se unieron para crear piezas de extraordinaria riqueza y detalle.
